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Ha Llegado la hora de cerrar el círculo

de Francesco Rotondi y Giulia Leardi

Hasta no hace mucho el mantra que nos ha guiado era “produce/consume/tira”, y no cabe duda de que lo hemos seguido a la perfección. Hemos convertido el Everest y el Himalaya en dos basureros gigantes y hemos creamos una isla – la Great Pacific Garbage Patch – formada exclusivamente por basura.

Sucesivamente nos hemos dado cuenta de que la economía lineal (una economía de mercado basada en la extracción de materias primas, en la producción y el consumo de masa y en la eliminación de residuos una vez que el producto agota su tiempo de vida ) ya no es sostenible.

Así que hora hemos decidido tomárnoslo en serio e intentar sustituir la línea por el círculo. Esta nueva economía circular no es solo una propuesta de ajustes para reducir el impacto medioambiental producido por el sistema económico lineal, sino que representa un cambio sistémico, una revolución sostenible, capaz de redefinir procesos productivos y servicios y de volver a introducir los recursos en el ciclo, generando así oportunidades económicas y beneficios tanto para el medio ambiente como para a sociedad.

La economía circular representa una extraordinaria ocasión para llevar a cabo la auspiciada revolución en la optimización de recursos naturales y humanos.  

De hecho, esta diferente forma de economía no solo contribuye, como hemos dicho, al crecimiento económico y a la competitividad en una escala internacional, sino también a una importante modificación a nivel ocupacional.

La International Labour Organization (ILO) en un informe reciente, ha calculado que de aquí al 2030  se producirá un crecimiento global de la ocupación del 0,1% (unos 6 millones de puestos de trabajo) y ello gracias al desarrollo de la economía circular. Se trata de cálculos netos resultantes de la suma de nuevos trabajos y la sustracción de aquellos que irán disminuyendo o desapareciendo.

Sirva como ejemplo que se ha previsto una caída de unos 28 millones de puestos de trabajo en el sector de la manufacturación relacionada con la producción de hierro y acero, o unos 20 millones de puestos de trabajo en el ámbito de la extracción de cobre.  

Al mismo tiempo se espera un crecimiento de unos 31 millones de puestos de trabajo en empresas que vuelven a procesar el viejo acero para hacerlo de nuevo utilizable y 14 millones de puestos de trabajo en el sector de la producción de electricidad con paneles solares y otras fuentes de energía alternativa.

Se verificará también un crecimiento en el sector del comercio al por mayor (14 millones); en la venta, manutención y reparación de vehículos motorizados y piezas de los mismos así como motocicletas, piezas y accesorios (4,7milioni); actividad de revaloración de la madera usada en madera nueva (5 millones); y de la investigación y desarrollo (3,5 millones).

En Italia, al día de hoy, se estima más de medio millón de personas ocupadas en el sector del reciclaje, de la  reparación y de la reutilización.

Ante estas previsiones nos vemos obligados a formular algunas consideraciones fundamentales. Disponemos del tiempo para adecuarnos y pasar del actual paradigma productivo al previsto por la economía circular, pero no podemos ignorar que dicha mutación comportará pérdidas y riesgos que deberán ser debidamente gestionados.

No es el primer desafío “ocupacional” al que nos debemos enfrentar, aunque sin duda es el más importante teniendo en cuenta el gran impacto que acarreará.

La verdadera cuestión es si una vez más nos veremos superados por las circunstancias, o por el contrario, lograremos gestionarlas.

El dato “político” – al menos el italiano – no es muy reconfortante. Afortunadamente existen partes sociales que a menudo ofrecen mayores muestras de sensibilidad que el legislador.

Sobre este aspecto hemos hablado con Francesco Zonin, Executive Vice Presidente de una de las haciendas vinícolas más importantes del mundo, ZONIN1821, quien ha emitido la siguiente opinión:“ Hemos llegado a un punto en el que tenemos la obligación de replantearnos nuestro estilo de vida así como el relativo impacto que éste produce sobre el medioambiente. No obstante seamos conscientes de la limitación de los recursos, vivimos aún en una economía fuertemente basada en el concepto de ilimitación de los mismos. Mi sector es el agrícola, y allí se aprende naturalmente que cuanto más se respetan los recursos y más se recicla, mucho mejor será el resultado del ejercicio económico a largo plazo, así como el coste medioambiental. En cierta medida espero que se produzca una vuelta al pasado como cuando se repartía la leche a domicilio en botellas de vidrio. Si partimos de ese simple ejemplo, está claro que se producirá una migración de muchos puestos de trabajo. Se perderán muchos puestos en la producción de plástico y tetrapack, que podrán tener cabida en el mundo del delivery y del reciclaje de los recursos. Si es verdad que una bolsa de plástico tiene una vida media de 12 minutos y  necesita más de  200 años para ser eliminada (reciclamos solo el 5%), con lo que el problema es más que evidente. Una de las industrias con mayor nivel de ocupación, la industria del automóvil, recibirá también un enorme impacto en el ámbito ocupacional, porque no podemos seguir pensando en cambiar de coche cada 2 ó 3 años, sobre todo cuando el uso cotidiano en la mayor parte de los casos es prácticamente nulo. Si pensamos en la revolución tecnológica de las últimas décadas y en las nuevas oportunidades de trabajo que ha originado, podemos auspiciar una aún mayor revolución en las décadas sucesivas y en sectores mucho más amplios e “históricos”. De ahí que tengamos la necesidad de programar una “revolución del trabajo”, durante la cual veremos disminuir drásticamente los niveles ocupacionales en algunos ámbitos para crear otros tantos vinculados a actividades relacionadas con la parte final de la economía circular, la reutilización de los recursos. Será un cambio fundamental, así como lo fue la Revolución Industrial en su momento. Tenemos que ajustar la economía al planeta, aunque el reto más difícil será sin duda ajustar el mercado laboral a una nueva economía sostenible a largo plazo, necesariamente circular”.

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